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sábado, 31 de marzo de 2012

Calidad del agua de los arrozales mediante macroinvertebrados

Macroinvertebrados acuáticos en los arrozales de Valencia

Tres proyectos se solapan en la aportación de resultados científicos determinantes para la gestión de las aguas del Parque Natural de la Albufera.
1.- El agua que entra en los arrozales sigue siendo de baja calidad. Rompe el equilibrio ecológico de los macroinvertebrados disminuyendo su riqueza y diversidad. Se estima que en los últimos 30 años se habrán perdido unos quince taxones en el entorno de los arrozales del PN. Esto supone el 20% de su riqueza. Esta situación produce un efecto negativo importante sobre la diversidad ornitológica del PN.
2.- La gestión de la paja del arroz integrada en el suelo mediante el proceso de “fangueado” aumenta la riqueza y diversidad de los macroinvertebrados. Las consecuencias implicarían una mejora en la calidad del alimento de las aves del PN. Por otro lado, también elimina la aparición de “rantelles” o “tarrantelles” del sistema. Es una forma de control biológico sobre estos organismos ya que no se utiliza ningún producto complementario. Estas nubes de mosquitos tan importantes se desarrollan en momentos de calor desde hace poco más de 8 años. Las poblaciones de quironómidos se reproducen de forma exponencial en las parcelas cuya paja es “abandonada” o “quemada”. Esto ocurre porque los aportes de agua son de escasa calidad al estar cargadas de nutrientes.
3.- La antropización del cultivo del arroz favorece la llegada de una mayor cantidad de especies exóticas frente a un entorno natural. Además, el final del periodo de inundación invernal produce la muerte de 270 M de odonatos en los arrozales (entre otros invertebrados). No podrán convertirse en adultos. Una fuente de alimentación para las aves que se ve truncada en un espacio de tiempo extremadamente corto.

Estas fueron algunas de las conclusiones aportadas en la ponencia de macroinvertebrados expuesta durante la “Jornada Técnicas: arroz y conservación de humedales” que tuvo lugar el día 28 de marzo en la Universidad Politécnica de Valencia. Los organizadores fueron: La Fundació Assut, la UPV, el PN de l’Albufera y la SEO/BirdLife. En las jornadas asistieron numerosos agricultores, técnicos del PN e investigadores de la Universidad de Valencia y del Politécnico.

Los proyectos mencionados han sido financiados por la Oficina Devesa Albufera (ODA-Ayuntamiento de Valencia), la Fundació Assut y por el Ministerio de Ciencia e Innovación mediante un convenio con la Universidad de Valencia.

Figura 1. Conjunto de “Rantelles” o “Tarrantelles” recolectados en una parcela cuya gestión de la paja fue la quema. Son mosquitos que no pican. En este caso pertenecen a la subfamilia Chironominae. (ver entrada del 21 de enero de 2012). (Foto: J. Rueda)

Figura 2. Una lavandera (Motacilla alba) con un odonato en el pico. Una imagen que refleja perfectamente la importancia de los invertebrados acuáticos para las aves. (Foto: M. Veiga)

Figura 3. Artículo de prensa publicado en Levante-EMV el día 29 de marzo de 2012.

Un especial agradecimiento a JoanMi Benavent, Bosco Dies y Francesc Mesquita por su ayuda desinteresada. A Marcos Veiga, por prestarme esa foto de lavandera que habla por si sola. A la Fundació Assut por ser la artífice de las “Jornadas Técnicas”.

sábado, 21 de enero de 2012

Nubes de rantelles

"Rantelles" o "Tarrantellas", agua contaminada y cambio climático

De todos los agricultores, ornitólogos, barqueros de l’ Albufera de Valencia es bien conocida la presencia de verdaderas nubes de mosquitos que, en numerosas ocasiones se introducen en la boca y producen una sensación de ahogo un poco peculiar.

No son mosquitos picadores, no son culícidos (Culicidae), son quironómidos (Chironomidae).

Los adultos producen unas puestas con ingentes cantidades de huevos situados en espiral (Fig. 1). De esta forma caben más en un mismo lugar. Si el tiempo es favorable pueden empezar a emerger en 15 días.

Figura 1. Una puesta de huevos de quironómidos, “rantelles en potencia” (Foto: J. Rueda).

Si en 2010 aparecieron en mayo, en 2011 lo hicieron en abril. Este año, a causa de las temperaturas suaves del “invierno” los tenemos en enero. El 16 estuvimos de muestreo en el Vedat de Silla y en Sueca. En Sueca no se notaron apenas pero, en Silla fue espectacular (Fig 2). Además, en esta ocasión, los adultos dejaron rastro en el agua, fijaros en la figura 3.

Figura 2. Nube de quironómidos en el Vedat de Silla (Foto: J. Rueda).

Figura 3. La franja oscura de la orilla del agua corresponde a un depósito de quironómidos adultos muertos (Foto: J. Rueda).

Su ciclo vital puede completarse de forma rápida en condiciones óptimas. ¿Cuáles son estas condiciones? Simplemente agua, calor y, como no, comida.

El agua, es fácil, en los arrozales inundados durante los meses de noviembre hasta enero se pueden desarrollar si tienen los otros dos componentes.

Calor, es lo que tiene este invierno. Nos encontramos con una época especialmente suave con respecto a muchos años anteriores. Os comentaré una cosa que continúa siendo fuera de lo común. En diciembre hemos podido ver libélulas volando, y en enero también. No son muchas pero alguna se atrevió. Lo mismo ha ocurrido con las mariposas. Con todo ello, sugerimos a los escépticos del “cambio climático” que se lo piensen un poco más.

Comida, ¿qué comen los quironómidos? Para los que trabajamos con indicadores biológicos, estos mosquitos en su fase acuática nos indican una deplorable calidad del agua debido a la gran cantidad de materia orgánica existente en ella. A esto también lo llamamos contaminación. El agua que llega a los arrozales no es de buena calidad. El modo de nutrición de los quironómidos es limnívoro, es decir, se alimentan del exceso de partículas orgánicas aportadas por el agua y que se han mezclado con el suelo fértil.

Es hora de ser conciente que el agua es algo más que un líquido que se puede beber y utilizar en la agricultura.
¿Se te ha ocurrido pensar de donde viene el agua de los arrozales?
Pues, no viene precisamente de unos ríos de buena calidad. Las aguas de la parte baja del Júcar y del Turia, hace tiempo que han dejado de serlo. Históricamente, llegaban aguas del Azud de Antella por la Acequia Real del Júcar. Desde el año 2008, estas aguas han dejado de dirigirlas a l'Albufera. 
Y si las aguas proceden de la depuradora de Pinedo, ni te cuento. Esto es lo que ocurre en la parte norte del Parque Natural de l'Albufera, y por ende, a los arrozales.
¡¡¡ piénsalo !!!